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Reflexión: Es el Señor quien da el crecimiento

Este diciembre, a principios de mes, Samuel y yo dedicamos un área de nuestro Lodge para plantar árboles frutales. Plantamos aguacates, chirimoyas, ciruelas, guayabas y buganvillas para decorar. Hicimos grandes agujeros para rellenar con tierra de jardinería especialmente diseñada para dar a las plantas todos los nutrientes que necesitaban; utilizamos fertilizantes biodegradables e incluso instalamos un sistema de riego automático para que se rieguen adecuadamente. Habíamos intentado cultivar árboles antes y eventualmente perecieron o pasmaron su crecimiento, así que esta vez utilizamos todos los juguetes, los árboles tenían que crecer.

Ha pasado casi un mes y aunque las plantas aún están vivas, se ven exactamente igual que el día que las plantamos, ni una pulgada de crecimiento… Yo entiendo que los árboles frutales en particular crecen muy lentamente y que podría pasar al menos un año hasta que veamos algunos cambios y muchos años hasta que veamos algo de fruta (puede llevar un árbol de aguacate hasta 10 años para dar fruto). Aun así, es frustrante y esta experiencia me está ayudando a comprender cuán impaciente soy. Es casi una metáfora viviente de lo que estamos experimentando en el capítulo de CS Montañita.

 

Había escuchado antes que el ministerio podía ser frustrante, pero hasta que Samuel y yo nos dedicamos por completo al capítulo de CS Montañita, no había entendido realmente el significado de esa frase. Es muy difícil ver que todo tu trabajo duro no tenga resultados visibles. ¿Qué pasa cuando la fruta no está allí?

Los chicos con los que trabajamos en CS son jóvenes y, aunque son muy buenos, todavía quieren experimentar muchas cosas nuevas que pueden no ser necesariamente lo que Dios quiere para ellos. Tienen que salir y vivir por sí mismos lo que es ser joven, lo que significa convertirse en adulto y lo que significa ser cristiano. Deben darse cuenta de que llega un día en que deben buscar a Dios no porque sus padres / líderes se lo piden, sino porque lo necesitan. Y nosotros, como líderes, solo podemos observar y orar para que tomen las decisiones correctas y para que se muestre el producto de nuestro trabajo. A veces esto sucede y el fruto es visible, pero también hay momentos en que no podemos verlo y es entonces cuando llega la frustración. De alguna manera, esta experiencia me ha ayudado a simpatizar con mis líderes y padres; ahora puedo entender la dificultad de su trabajo. Realmente no he hablado con nadie al respecto, pero estoy seguro de que así es como nos sentimos todos. El discipulado es difícil, especialmente cuando no pasamos tanto tiempo con los chicos como quisiéramos (no somos misioneros de tiempo completo).Entonces, allí estaba yo después de una pésima sesión de surf en Montañita preguntándome sobre el significado de todo y si había algún punto en seguir intentándolo (habíamos tenido una temporada larga sin olas lo que no ayudó a la situación) cuando me encontré meditando alrededor de 1 Corintios 3: 6. En este pasaje, el apóstol Pablo dice: “Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento.”. Y de repente, allí estaba el significado de todo y la respuesta a mis oraciones. Dios me estaba diciendo que hay obreros que siembran, obreros que riegan y obreros que cosechan, pero solo Dios puede hacer que las semillas crezcan. No importaba si no veía el fruto, de hecho tal vez nunca llegara a verlo, pero Dios nos había puesto a Samuel y a mí en Montañita para plantar y regar, Él se encargaría del resto a su debido tiempo.

 

Es muy gracioso cómo una palabra de Dios puede destruir el desaliento en un segundo. Era como si Dios estuviera validando nuestro trabajo. Ya no importaba si los chicos no eran futuros pastores súper espirituales. Samuel y yo estamos en Montañita para entregar su palabra a cualquiera que quiera escucharla y confiamos en la Palabra de Dios cuando dice en Isaías 55:10-11

Así como la lluvia y la nieve
descienden del cielo,
y no vuelven allá sin regar antes la tierra
y hacerla fecundar y germinar
para que dé semilla al que siembra
y pan al que come,
11 así es también la palabra que sale de mi boca:
No volverá a mí vacía,
sino que hará lo que yo deseo
y cumplirá con mis propósitos.

Señor, confiamos en que tu palabra predicada en el capítulo de CS Montañita no regresará con las manos vacías. Hará lo que tú deseas, incluso si no podemos verlo.

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Comment (1)

  • Jennifer

    SO well said, Jaime! God truly will bring the harvest in due time, and your faithfulness to this mission is certain to bless many more than you’ll know.

    Many thanks to you and Samuel for your love and dedication to CS Ecuador. We praise the Lord for placing you two in the lives of these young people and continue to hold you in heart, thought and prayer!

    Thank you!

    12 de enero de 2018 at 00:10 12Fri, 12 Jan 2018 00:10:31 +000031.

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